miércoles, 27 de mayo de 2026

Lectura: Misiá señora, de Albalucía Ángel.

📖Reseña con el mayor esfuerzo de no caer en spoilers, un verdadero reto >_<

 

Ficha técnica

Título: Misiá señora

Autora: Albalucía Ángel

País: Colombia

Año: 1982

Género: novela feminista

 

Resumen: la novela está dividida en tres partes y trata la vida de Mariana hija, Mariana madre y Mariana abuela (algunos lectores identifican otra Mariana más); tres mujeres que viven el hecho de ser mujer en Colombia durante el siglo XX. Durante una serie de acontecimientos en el transcurso de las etapas de la vida se exponen situaciones de machismos y violencias de género que se replican de generación en generación perpetuadas por el sistema educativo, la religión y colectivos inmersos en la sociedad.

Las historias de las Marianas se entrelazan al punto de confundir la una de la otra, sin dejar nunca a un lado el sometimiento machista que viven desde los diferentes ámbitos: la niñez, los juegos, la escuela, los amigos, las amigas, la juventud, el noviazgo, el acceso a la educación superior, el matrimonio, la concepción, la familia, el trabajo, la adultez y la vejez. También se exponen las historias de algunas mujeres que se relacionaron con las Marianas y que tuvieron en común la represión de género.

La novela es un manifiesto feminista respaldado desde las injusticias y atropellos hacia la mujer. Las historias, aunque dolorosas, son la rabia y la fuerza que impulsan a confrontar un sistema patriarcal y erradicarlo desde las decisiones personales.

 

Partes de la novela

Parte 1 – Tengo una muñeca vestida de azul: inicia con la Mariana niña o hija, su entrega a un juguete que puede representar la inocencia, la cual le fue arrebatada desde el abuso, lo que marcó para siempre sus recuerdos. También se presenta a una Mariana adolescente que explora la sexualidad y los cuerpos femenino y masculino; experimenta el deseo y la curiosidad por el sentir corporal. Así también, se muestran las diferencias sociales entre hombres y mujeres en la adolescencia y la juventud.

Parte 2 – Antígona sin sombra: presenta a una Mariana que pasa de la exploración a la decisión. Trata principalmente la vida matrimonial, la concepción de los hijos, la vida laboral y la liberación hacia el deseo, tras una vida en la que se experimenta la huida de la realidad a través de una aventura amorosa y apasionada en un amor ideal y prohibido. Se relatan testimonios de violencias en la vida de pareja de diferentes mujeres.

Parte 3 – Los dueños del silencio: revela el cruce de Marianas, las vidas que llevaron, con quiénes se casaron, qué hijos tuvieron, qué roles se manifestaron al interior del hogar, los sueños frustrados por ser mujeres y los señalamientos y habladurías recibidas cuando tomaban decisiones en rebeldía frente a los abusos y machismos de sus esposos. Ocurren unas muertes que, aunque confusas, resultan dolorosas. Los dueños del silencio son esa ascendencia genealógica, el pasado que explica el presente.


Análisis crítico: la novela está narrada en una temporalidad cíclica con un cruce de personajes (Marianas tras otros nombres). Narración en primera, segunda y tercera persona, pero con algo más complejo que resulta superior y desafiante: la narración de Mariana a través del espejo evocando a otra Mariana o recordándose y cuestionándose ella misma, técnica que alude a esa Alicia de A través del espejo, de Carroll. Se da entonces una polifonía y entrelazamiento de las vidas de estas mujeres protagonistas. Algo particular son las voces recurrentes que mencionan a Mariana, la cuestionan, le recuerdan lo que es, lo que ha pasado y la inducen a la reflexión, técnica propia de la tragedia griega.

La historia transcurre mayormente en el Eje Cafetero colombiano, aunque también aparecen otros lugares como Barranquilla, Cartagena y Cali. Algo hermoso y realmente especial es el lenguaje que va desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Albalucía rescata los dichos y las palabras propias de los campesinos, los abuelos y los jóvenes de la época, por tanto, hay una proliferación de arcaísmos paisas. También hay unas riquezas culturales literaria y musical, pues hay múltiples referencias a personajes de la literatura y a letras de canciones. Es un libro que rescata la cultura y sobre todo, es un libro de denuncia, pues visibiliza la condición de ser mujer en el siglo XX.


Experiencia personal, recomendaciones y valoración: en un segundo encuentro con lo escrito por Albalucía Ángel (porque me inicié en ella con Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón), noté un estilo más agresivo y complejo, más literario y fuertemente marcado por la riqueza del lenguaje, siendo este último lo que más se me hizo profundo, pues múltiples términos me resultaron desconocidos y me volvieron al uso del diccionario de manera diligente, como en ese afán por hacer descubrimientos y conocer el mundo de las palabras tras la curiosidad o la provocación mental.

Aunque anduve por un laberinto de personajes, disfruté igual que sufrí cada parte del libro. Además, algo trascendental es que logró lo que ningún otro libro había hecho conmigo: pensar en las mujeres que han perpetuado mi existencia, ellas, mi madre, mis abuelas y todas esas mujeres que me preceden, de las que no sé de sus vidas en el ignoto árbol genealógico. Fue un sentimiento que no había experimentado y sucumbí ante la emoción en llanto, sí, una conexión enrarecida con un pasado desconocido. Luego, me percibí en una mente que sobrepiensa y observé mi presente como mujer profesional, trabajadora y que desde la decisión quebrantó tradiciones sociales impuestas a las mujeres como el matrimonio, los hijos o la vida del hogar.  

En el siglo XXI persisten machismos que he podido notar en personas cercanas, en la música, en la TV y en la cotidianidad. Lo peor es que suceden de lo más normal en un silencio y aceptación colectiva. Misiá señora ha sido una mirada y un agradecimiento a todas las mujeres de mi presente y de mi pasado, para reconocer sus aguantes, sus luchas e impregnarme de un espíritu de rebeldía y libertad desde lo que es ser mujer.

Mi recomendación para quien quiera abordar esta obra es que lo haga desde una lectura crítica y social de los acontecimientos, pues está basada en realidades. Igualmente, tener un diccionario a la mano o encontrar por contexto significados de las palabras desconocidas, llevar registro escrito de los personajes y tratar de relacionarlos en la medida que se avanza en la trama. También, no detenerse ante la complejidad del lenguaje y la narración, pues todo se va resolviendo.

Por último, asigno una alta valoración a esta novela. Amé el estilo de su autora por su crudeza como la realidad. Encantada de sus referencias literarias y de personajes como Yasmina, Anaís y Mariana abuela, mis favoritas. Pero, sobre todo, si acudo a un concepto, el del amor, puede ser un encuentro cercano y real con Albalucía Ángel en la noche del 12 de marzo de 2026, ella en Villa de Leyva y yo en Labores, gracias al Club de Lectura CLE dirigido por Viole, apasionada lectora en Ciudad de México. Leer Misiá señora me fue un acto rebelde y liberador, algo inolvidable.


Referencia: Ángel, A. (2021) Misiá señora. Alfaguara.

 

Por: Marizel Alejandra Garzón De Las Salas

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