domingo, 26 de abril de 2026

Lectura: Edipo en Colono, de Sófocles.

Edipo en Colono es una de las partes de la saga de Edipo y del Ciclo Tebano. Trata los últimos días en la vida de Edipo, ahora sin ojos y expulsado de Tebas. En la historia se revela la compasión de Antígona e Ismene por su padre Edipo, pues son las únicas que permanecen junto a su padre de manera incondicional. Antígona, se ha convertido en lazarillo de Edipo, y después de caminar por mucho tiempo ambos se detienen en un bosque a descansar y en búsqueda de un refugio definitivo para que Edipo pueda recibir la muerte y tener una digna sepultura. 

El lugar donde llegaron Antígona y Edipo es sagrado, queda en Colono, muy cerca de Atenas y pertenece a unas diosas innombrables y aterradoras. Y aquí me causa mucha curiosidad porque justamente cuando Edipo pregunta por el lugar, un habitante de una zona cercana le dice “es un lugar intangible y no habitable, pues lo ocupan las temibles diosas, las hijas de Tierra y Sombra. Concretamente, la gente aquí las llama Bienintencionadas que todo lo ven”, por lo que me lleva a pensar que este bosque es asombroso y majestuoso, que transmite horror, silencio y misterio a la vez. El habitante le pide a Edipo que abandone dicho lugar porque es sagrado y un mortal no podría resistirse a estar allí. Sin embargo, le dice que no es digno de expulsarlo él mismo, sino que será el rey de Atenas quien así lo decida. 

Teseo, hijo de Egeo, es rey de Atenas y se presenta ante Edipo, quien previamente ha sido interrogado por algunos habitantes, temerosos de alojar al antiguo rey de Tebas, pues lo consideran maldito y temen recibir castigo de los dioses por brindar hospitalidad a este personaje cuya historia trágica es bien conocida en Grecia. Teseo, hombre sabio, decide darle lugar a Edipo, acogerlo con respeto y piedad. Por aquel entonces, en Tebas un oráculo anuncia que grandes desastres llegarán y solo la presencia de Edipo podría salvar nuevamente a la ciudad de Tebas. El oráculo declaró que aquella ciudad que tuviese el cadáver de Edipo sería salvaguardada y victoriosa siempre. Esta profecía es revelada a Edipo por boca de su propia hija Ismene, quien viajó a caballo sola y a escondidas de Creonte y de sus hermanos desde Tebas hasta Colono, lo cual fue una hazaña, puesto que dicen algunos que en la Antigua Grecia ninguna mujer podía viajar sola, ¡Pues no es así! Aquí la prueba. 

Un día, Polinices, hijo mayor de Edipo, se presenta ante su padre y le pide que por favor regrese a Tebas para que ordene a Eteocles (hijo menor de Edipo) entregar el trono a Polinices. Propuesta ante la que Edipo se niega, al tiempo que le recuerda que sus hijos varones nunca le brindaron apoyo, no se opusieron a su expulsión de Tebas y lo abandonaron. Después se presentó Creonte, su cuñado, y también le propuso que regresara a Tebas para que pudiese morir en su propia ciudad. A lo cual Edipo también se negó, al tiempo que le recordó a Creonte lo oportunista que siempre fue mientras Edipo ocupó el trono de la ciudad. Está claro que Creonte solo quería el cadáver de Edipo en Tebas, para obtener los beneficios según lo reveló el oráculo.

Edipo decidió quedarse en Colono y allí recibió a la muerte. Teseo le concedió sepultura en el bosque sagrado de las diosas y prometió no revelar el sitio exacto de la tumba, ni siquiera a Antígona e Ismene. Edipo prometió cumplir su promesa de proteger a la ciudad de Atenas y a los ejércitos de Teseo por darle hospitalidad y lugar a su cadáver. Por último, Teseo promete dar buenos tratos a Antígona e Ismene y por supuesto, cumplir con el Pacto hecho a Edipo con respecto a su tumba. 

Tomado de World History Encyclopedia, En: https://www.worldhistory.org/image/8014/oedipus-at-colonus/
Edipe à Colone. Pintura de Jean-Antoine Giroust (1788). Representación de Edipo en Colono junto a sus hijas Antígona e Ismene, y Teseo, rey de Atenas. Tomado de https://www.worldhistory.org/image/8014/oedipus-at-colonus/

Adición de anotaciones personales: lectura breve y transitoria, que exalta varios aspectos. Primero, Atenas como una ciudad culta y acogedora de extranjeros, por esto, se puede deducir que en Atenas había una diversidad cultural, de costumbres y pensamientos. Segundo, la grandeza de Teseo, rey de Atenas, hombre prudente, observador y sabio. Es Teseo quien nunca dudó en brindar ayuda y hospitalidad a Edipo, en complacerlo y protegerlo. La lealtad de Teseo, permitió mantener firme su pacto con Edipo, el ocultamiento del lugar exacto de su tumba y la protección a sus hijas. Teseo concede a Antígona e Ismene, enviarlas de vuelta a Tebas. Tercero, los sitios determinados habitados por presencias divinas, es aquí el caso del bosque consagrado a las Euménides, también conocidas como las Furias, diosas muy temibles que castigaban especialmente a quienes cometían crímenes contra su propia familia, lo cual resulta paradójico que a Edipo se le concedió descansar, tras su muerte, en este lugar. Cuarto, el tributo a la muerte, pues se evoca la juventud como aquellos mejores años de la vida, pero que luego sobreviene la vejez con múltiples calamidades. Quinto, la tenacidad de Antígona e Ismene al amar, defender y estar junto a su padre hasta la muerte. Aunque Antígona quiso morir de dolor, al final comprendió los deseos de su padre, morir tranquilo. Sexto, la humildad de Edipo, al reconocer la grandeza de Teseo y tener respeto por las diosas Furias. Edipo promete a Teseo proteger para siempre a la ciudad de Atenas en agradecimiento por permitirle morir y reposar allí.

Ahora, Antígona e Ismene de regreso a Tebas, se enfrentarán a los desacuerdos de sus hermanos Polinices y Eteocles en la lucha de estos dos por ocupar el trono real. Ya encaminada estoy a mi próxima lectura: Antígona.


Referencia: Sófocles (c. 496-406 a. C./2016). Tragedias completas (José Vara Donado, Trad.). Madrid: Cátedra, pp. 391-456.


Por: Marizel Alejandra Garzón De Las Salas

viernes, 3 de abril de 2026

Lectura: Las Bacantes, de Eurípides.

Las bacantes, también llamadas las báquides, hace referencia a aquellas mujeres seguidoras y adoradoras de Baco, dios del vino, el éxtasis, la danza y el teatro. La historia se desarrolla en Tebas y trata del mito de Dioniso (Baco o Bromio) y de la tragedia de Penteo, rey de Tebas.
 
Mito: Dioniso es hijo del dios Zeus y la mortal Sémele (hija de Cadmo, rey de Tebas). El día del parto, en medio de los dolores Sémele murió tras ver a Zeus en su forma divina y no humana, pues ningún mortal podía sobrevivir frente a la presencia de Zeus y su rayo. Este hijo fue producto del adulterio de Zeus, por lo que este escondió al niño en su muslo para protegerlo de la ira de Hera hasta su nacimiento y lo llamó Dioniso (el nacido dos veces). Por otra parte, las hermanas de Sémele, envidiosas nunca le creyeron que esta había tenido un romance con Zeus y menos que esperara un hijo de él. Cadmo dio en herencia el reino a su nieto Penteo (primo de Dioniso), hijo de Agave (hermana de Sémele), y éste se rehusó al culto de Baco y ni siquiera lo mencionaba en sus plegarias. Dioniso se propuso vengar la muerte de su madre y demostrarle a Tebas que él sí era hijo de Zeus y, por lo tanto, era un dios. 

Tragedia: a Tebas llegó Dioniso, quien previamente había fundado su culto en diferentes pueblos. El relato cuenta que las mujeres dejaban sus hogares y subían al monte Citerón para adorar a Dioniso con festines. Y entre nuevas vestiduras, el baile y la bebida de vino entraban en unos estados de éxtasis y frenesí, que incluso destrozaban animales con sus propias manos. 

Penteo, rey de Tebas, pretende oponerse al nuevo culto y acusa al extranjero Dioniso de pervertir a las mujeres, dañar matrimonios y acabar con las buenas costumbres del pueblo. Dioniso advierte a Penteo una maldición por resistirse a adorar a Baco e impedir que los tebanos rindan culto a este dios. Aunque en un primer momento captura a Dioniso, luego lo deja en libertad y le sigue la idea de disfrazarse de mujer para no ser reconocido y así llegar hasta las mujeres adoradoras de Baco y asesinarlas. Entre estas mujeres se encontraba Agave, madre de Penteo, quien ejercía como una de las líderes y sacerdotisas de la adoración baquiana. 

Siguiendo la idea de Dioniso, Penteo se disfraza de mujer y sube a Citerón junto a sus soldados para dar muerte a las mujeres. Logra ascender hasta la cima de un árbol desde donde observa los rituales de danzas, bebidas y desenfreno. Penteo es descubierto por Agave, quien advierte y anima a las mujeres a dar captura y muerte al invasor espía. Las bacantes lanzaron piedras, ramas y sus tirsos, sacudieron fuertemente el árbol, intentaron treparlo y finalmente lo derribaron. Agave y las demás mujeres, quienes estaban en un estado de locura, acaso embriaguez, sin reconocer a Penteo, le arrancaron sus miembros y órganos del cuerpo y los esparcieron por los árboles y el monte. Su cabeza fue tomada como trofeo por Agave, quien la exhibió clavada en la punta de su tirso a los tebanos. Finalmente, su padre Cadmo, antiguo rey de Tebas, la hace entrar en razón y una vez recobrado el juicio, ella misma reconoció la tragedia que había caído sobre la familia, pues asesinó a su propio hijo al no reconocerlo.


Apuntes personales: considero que esta tragedia supone la imprudencia de los mortales ante los dioses, no solo al no reconocerlos como un asunto personal, sino al oponerse a que los demás también lo hagan. Los mortales entonces tienen por obligación creer y adorar a las deidades, de lo contrario, serían castigados con horribles muertes o situaciones terribles y tortuosas. Hay una condición de condena natural humana, una vida sin elección sino sometida a la adoración de algún dios. 

Hay dos personajes que representan un contraste: por una parte, Penteo como lo tradicional. Por otra parte, Dioniso como la novedad. Penteo es aquello que está establecido y se toma por moralmente bueno, luego es esto la costumbre, la normalidad, el orden. Dioniso es aquello que surge para desestabilizarlo todo, ofrece movimiento, felicidad, nuevas ideas, experiencias emocionales y corporales profundas, libertad, pero también locura, horror y descontrol. La obediencia a Penteo es la mesura, la contención del yo mismo, el seguimiento a lo instituido, el no imaginar siquiera algo fuera de la tradición pues resultaría algo irracional, peligroso y destructor. El culto de Dionisos es la vivencia del placer en danzas, en el alcohol y la alegría; lo dionisiaco es liberador, la oposición a la imposición, es dar al yo su expresión sin temores, dar lugar a la euforia y a la embriaguez del cuerpo, el alma y la consciencia. 

Por último, en esta tragedia destaco el protagonismo que da el autor a las mujeres, cuando son ellas quienes deciden rebelarse contra los roles de género impuestos socialmente para ir tras sus propias convicciones. Se muestra entonces a mujeres en otras facetas, las que no quieren tener hijos, las que no quieren llevar una vida de familia ni de hogar, las que disfrutan del baile y del vino, las que se entregan al placer del amor libremente, las que lideran discursos y cultos, las que forman hermandades en pos de un ideal. En esta tragedia el corifeo es una mujer y ya eso es también muy importante, el protagonismo en escena. Eurípides pone a las mujeres en un lugar especial para los dioses, pues son ellas quienes son capaces de generar procesos políticos, sociales y religiosos, transgredir las costumbres para ejercer la libertad de pensar y actuar conforme a dichos pensamientos. 

Referencia: EURÍPIDES. Traducción de Ángel Ma. Garibay K. (1963). Báquides. En: Las diecinueve tragedias. Editorial Porrúa. México. Vigésima segunda edición (2009), pp. 635-668.


Lectura: Edipo en Colono, de Sófocles.

Edipo en Colono es una de las partes de la saga de Edipo y del Ciclo Tebano. Trata los últimos días en la vida de Edipo, ahora sin ojos y ex...