viernes, 5 de octubre de 2018

Lectura: La Eneida, de Virgilio.

Hablar de Roma es evocar la grandeza de su gloria en la antigüedad. La historia nos muestra que Roma fue un fuerte imperio que tuvo presencia en tres continentes, Asia, África y Europa; dominaron el Mediterráneo, Mare Nostrum, y con éste, las actividades comerciales de la época. Impetuosas las legiones romanas y cuántas historias durante el mandato de cada emperador. Hablar de Roma es hablar de política, economía, arquitectura, religión, lengua, literatura, y precisamente habría que mencionar la más grande obra de literatura latina, La Eneida, epopeya escrita por el poeta oficial del Imperio Romano, Virgilio.

La Eneida es una de esas obras que, por cultura general hay que leer. Vemos aquí una de las teorías más bien, uno de los mitos de la fundación de Roma. Ciertamente, si La Odisea trató las aventuras de Odiseo; La Eneida, se centra en las de Eneas, otro guerrero que tomó protagonismo en la Guerra de Troya. De esta obra además, puede decirse que compendia los hechos descritos en La Iliada y en La Odisea, esta vez, al estilo latino, pues de entrada revela la voluntad de Júpiter con respecto a la constitución del legado romano y los forjadores de éste. 

Personalmente, me gustaron los detalles del artificio del caballo de Troya, la toma de la ciudad y la narración de la muerte de Príamo, su rey. Eneas hizo parte del ejército troyano y junto a su familia, por señal de Júpiter, huyó a "la tierra prometida" por decirlo así. En este transcurso ocurre un suspenso, el extravío, la muerte y aparición de Creusa, esposa de Eneas, lo cual fue un momento conmovedor, pues aquí se da una despedida de tipo romance movie.

Esta lectura fue aventura, la búsqueda de un destino, la lucha contra la adversidad, la supervivencia al mar, a la peste, a las arpías, a Escila, a Caribdis, a los cíclopes; es ver la vida después de la guerra, esta vez, desde el lado de un troyano. 

Momentos memorables por conexión de sucesos, dejan recordar a grandes personajes que tuvieron lugar en la guerra entre aqueos y troyanos, así pues, en la ciudad de Butroto, Eneas entabla un diálogo con Andrómaca, quien fue esposa del gran Héctor. Y al arribar en las costas de los cíclopes, ocurre un encuentro inesperado entre Eneas y Aqueménides, quien fue compañero de Odiseo. Por supuesto, Virgilio conocía muy bien la obra de Homero, se nota por haber referido apartes de su epopeya. 

Eneas cuenta a Dido la caída de Troya. Obra de Guérin (1815) París, Museo del Louvre.


Las mujeres que siempre han estado involucradas en la vida de los caudillos, toman protagonismo cuando de asuntos de amores se tratan. Sucede aquí una pretensión intensa y prohibida de Dido hacia Eneas, pero como siempre, un resuelto mortal a cumplir los designios de los dioses, no quebranta su objetivo: arribar a Italia y establecer su descendencia en territorio latino. Entonces sucumbe la pasión al honor. Eneas se mantiene firme y Dido acaba con su propia vida. A este suceso, antecede una maldición de la reina cartaginense, que de hecho puede explicar la histórica enemistad entre Cartago y Roma.

Avanzando en la obra, se muestra que el oráculo puede revelar el destino. Por otra parte, con sorpresa me tomó la descripción que Virgilio hace del Averno, el mismo famoso "infierno" vociferado por el cristianismo. Ahora bien, esta obra es ficción, es mito, ¿será acaso la idea de infierno producto de la imaginación?; por ahora, esto es lo que nos cuenta Virgilio: 

Para llegar al Averno, se debe ir en la barca de Caronte, en ella cruzar el río que nadie cruza dos veces. Allí a las puertas, se encuentra Cerbero, el perro cuidador. La primera sesión del Averno está ocupada por niños que murieron prematuramente, junto a ellos están los condenados a pena de muerte injustamente. Luego, viene la sesión de los suicidas, sujetos a fuerza del pantano Estigio. Después, al rededor de esta sesión, se encuentran los "campos llorosos", donde habitan aquellos que murieron de amor y éstos no olvidan nunca sus penas. En los últimos campos, moran los ilustres guerreros, quienes perdieron la vida por causa de la guerra. Luego, viene un lugar llamado el Tártaro, a su entrada se encuentra el río Flegetonte, ardiente en llamas. Allí se oyen gemidos, crueles azotes, el rechinar del hierro y cadenas que arrastran. Existe pues, un personaje llamado Radamanto, quien hace las veces de juez inquisidor, ya que indaga y castiga los fraudes, obliga a contestar culpas, las cuales sentencia. Por otro lado, es allí donde Tisífone, azota e insulta a los castigados. Una vez abierta la puerta del Tártaro, las almas condenadas se precipitan por un oscuro abismo. Se cuenta entonces, que allí están los Titanes y unos gigantes que intentaron quebrantar el cielo y bajar a Júpiter de su trono, además se encuentra un personaje llamado Salmoneo, quien intentó imitar a Júpiter. Se aclara también que, en el Tártaro los castigos se repiten una y otra vez eternamente. En el Tártaro están además, los que aborrecieron a sus hermanos o hirieron a sus padres, los que atesoraron riquezas para ellos solos, los adúlteros, los violentos, los traidores, los incestuosos, los corruptos.

Más allá del Tártaro, se encuentra el palacio de Plutón, lugar de felicidad, de bosques, camposde aire puro donde salen el sol y las estrellas, los que allí habitan, practican deporte, danzan, recitan versos, cantan a Apolo, comen echados en la hierba, un sacerdote interpreta el arpa de siete cuerdas. Allí se encuentra el linaje de Teucro, Dárdano, el fundador de Troya. Por el palacio de Plutón pasa el caudaloso río Erídano. En este plácido lugar se encuentran los que recibieron heridas en la lucha por la patria, los sacerdotes que llevaron una vida casta, los piadosos que cantaron a Febo Apolo, los que perfeccionaron sus vidas en las artes y los que por sus méritos permanecen en la memoria de los hombres. Curioso es que existe un valle en el que muchas almas están encerradas y destinadas a volver a la Tierra. Estas almas beben en el río Leteo, y entonces es borrada toda su memoria del pasado. Sí, está claro que Virgilio nos está hablando de la reencarnación, pero también menciona que desde el principio un sólo espíritu anima todas las cosas. Que al final todos los hombres reciben un castigo mientras purifican su alma, lo cual les lleva a alcanzar los Campos Elíseos, claro está, no todas las almas logran alcanzar este estado de etérea esencia, inmaculada, renovada y deseosa de volver a animar cuerpos humanos. 

Luego de pasearme por el Averno, entonces me asaltan muchos pensamientos, toda la connotación religiosa tras la descripción de este lugar, la presencia del bien y del mal, la manifestación de la justicia. Pero bueno, esto no es lo central del libro, sino la instauración de los troyanos en tierras latinas. La victoria sobre aquellos que se opusieron al cumplimiento de la voluntad divina. Finalmente, Eneas después de aventurar con sus compañeros y su hijo Ascanio, logran su estadía en Italia y entonces aquel caudillo funda Roma. César Augusto, primer emperador de Roma, queriendo vincularse a la ascendencia de Eneas, es mencionado por Virgilio, de la siguiente manera: 

"Ese es César, esa es toda la progenie de Iulo [hijo de Eneas] que ha de venir bajo la gran bóveda del cielo. Ese, ese será el héroe que tantas veces te fue prometido, César Augusto, del linaje de los dioses, que por segunda vez hará nacer los siglos de oro en el Lacio, en esos campos que antiguamente reinó Saturno". 

Y porque presiento que se hace extensa esta entrada, ahora dejo mis tres frases favoritas del libro: 

* "La única salvación para los vencidos es no esperar ninguna".

* ¿Será por ventura los dioses los que funden este ardor en mi espíritu, o tal vez cada cual se forja un dios de sus ciegos apetitos?

* "A cada uno le están señalados sus días; pero alcanzar con grandes hechos fama duradera, obra es del valor".


Por: Maricel Garzón De Las Salas.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Lectura: La Odisea, de Homero.

Esta obra, sin duda, es la continuación de La Ilíada, por sus características narrativas y la conexión de sucesos y personajes, su autoría se le atribuye a Homero, y es que La Ilíada aumenta su sentido, cuando se da lectura a La Odisea.

Cuántas veces hemos expresado '¡Qué Odisea!' cuando justamente pasamos por momentos épicos, situaciones complejas que exigen sagacidad y resistencia, y por qué no, el aumento de adrenalina y esfuerzo que hacen superable cualquier obstáculo.

La Odisea ya no va de guerras sino de aventuras, inicialmente las de Telémaco, en busca de su padre por Pilos y Lacedemonia; seguidamente, las de Odiseo, protagonista errante de un lugar a otro durante diez años después de la caída de Troya hasta su regreso a Ítaca, su tierra natal.

Nuevamente, se presentan los dioses involucrados en los asuntos terrenales; hay quienes abogan por sus favoritos mortales, ya por sus sobresalientes capacidades físicas o por su devoción y sacrificios a los númenes.

Así pues, en el terreno de los inmortales, la gran protagonista es Atenea, diosa de la sabiduría, quien intercede ante Zeus e interviene siempre en el devenir de Odiseo.

Un viaje de aventuras por las antiguas tierras griegas, el cruce de mares y encuentro con viejos amigos de una Ilíada inolvidable. La inteligencia y la fuerza física de un guerrero destacan en los infortunios de su destino:

vencer a los cíclopes, salir bien librado de la tierra de los lotófagos, la lucha contra el cíclope, quien le devoró a algunos de sus fuertes compañeros, el arribo a la isla de Eolo, su arrebatamiento en una tempestad, su navegación por el Ponto, la llegada a la ciudad de los lestrigones, quienes le destruyeron sus bajeles y mataron a todos sus compañeros.

Los engaños de Circe, la visita al Hades, oír el cantar de las sirenas, el paso por la peñas Erráticas, el paso por Caribdis y por la roca de Escila. 

La matanza que sus compañeros hicieron a las vacas del Sol, el rayo de Zeus contra su nave y que dio muerte a todos sus compañeros.

La llegada a la isla de Ogigia la obsesión de Calipso, quien lo retuvo en una gruta, quiso tomarlo por compañero, le alimentó y le prometió inmortalidad.

El padecimiento de muchas fatigas, el arribo a la tierra de los feacios, quienes le condujeron en una nave a la patria tierra, después de regalarle bronce, oro y ropa.

...Y regresa el héroe a su casa, dispuesto a todo, recuperar a su esposa Penélope, a su hijo Telémaco, a sus criados, su palacio y todos sus bienes. Entonces se hace glorioso el momento en que se describe la matanza que Odiseo propina a sus enemigos, quienes lo dieron por muerto y pretendieron a su mujer, consumieron muchos de sus bienes y desearon la muerte de su hijo.

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Odiseo, quien logró armar el arco, ahora contrarresta a los pretendientes de Penélope.
Imagen tomada de https://www.ruizhealytimes.com

Memorable el reconocimiento de Odiseo por parte de su perro, en verdad, fue uno de mis momentos favoritos. El encuentro entre Odiseo y su padre, resalta los valores y el ejemplo de vida que se da a las siguientes generaciones.

Por supuesto, el diálogo entre los héroes aqueos en el Hades fue maravilloso, porque se supo qué fue de la vida o de la muerte de aquellos que lucharon en Troya. Una conversación de lujo entre Agamenón y Aquiles, entre Agamenón y su sobrino Anfidemonte, quien relató la hazaña victoriosa de Odiseo. Y ya saben, la alegría de volver a ver a Aquiles, Patroclo, Antíloco, Ayante y Agamenón.

Este fue un final feliz, como las películas que van entre el suspenso, la acción y la aventura.

De la obra, rescaté estas frases, mis favoritas:

*"No hay gloria más ilustre para el varón en esta vida, que la de campear por las obras de sus pies o de sus manos".

*"Los dioses no han repartido de igual modo a todos los hombres sus amables presentes: hermosura, ingenio y elocuencia".

*"El hombre, si es audaz, es más afortunado en lo que emprende".

*"No hay cosa más dulce que la patria y los padres, aunque se habite en una casa opulenta, pero lejana, en país extraño, apartada de aquellos".

* "Los bienaventurados númenes no se agradan de las obras perversas, sino que honran la justicia y las acciones sensatas de los hombres".

*"Todos los hombres están necesitados de los dioses"


Por: Marizel Alejandra Garzón De Las Salas

lunes, 20 de agosto de 2018

Lectura: La Ilíada, de Homero.

Hay lecturas imprescindibles en la vida del lector, entre ellas, las relacionadas con la literatura griega antigua, porque son la base de la literatura occidental.

Así es que, La Ilíada es la obra por excelencia para iniciarse en diversos temas: la mitología griega, las guerras de los pueblos de la antigüedad ubicados cerca del Mediterráneo, la concepción de los roles masculino y femenino en la sociedad, las formas de gobierno, la religión y el fatalismo.

Es La Ilíada, por tanto, un poema épico de alta cultura. Sorprenden las hazañas de los héroes que engrandecen su patria, dejándolo todo en las luchas cuerpo a cuerpo.

Antoine Vernet (1790). Juegos en honor a Patroclo después de su funeral. Colección Museo Nacional de San Carlos.















Con La Ilíada, horrorizan las sangrientas muertes, ¡cómo no sobresaltar ante la pica que se clava en medio de una espalda!, ¡la lanza que atraviesa una garganta y sale por la nuca!, ¡la piedra que parte en dos un cráneo!, ¡la espada que traspasa un dorso!

Con La Ilíada, divierten las situaciones espontáneas, ¡cómo no reír con las afrentas de los dioses!, ¡los insultos de Apolo a Palas Atenea!, ¡los celos descontrolados de Hera!, ¡las desconsideraciones de Zeus!, ¡la rebeldía de Atenea!, ¡el orgullo de los dioses cada vez que se ven tan involucrados en los asuntos de los mortales!

Con La Ilíada, afloran distintos sentimientos, ¡cómo olvidar el épico amor entre Aquiles y Patroclo!, ¡cómo no admirar la gallardía de Diomedes, de los Ayantes, de Agamenón, Sarpedón y Menelao!, ¡cómo no emocionarse con los juegos en honor a Patroclo!, ¡cómo no conmoverse con la despedida entre Héctor y Andrómaca y su hijo!, ¡cómo no prendarse de la sabiduría de Néstor y de Polidamante!,
¡cómo no apiadarse del dolor de Príamo por la muerte de su hijo Héctor!

Confieso sentir mojados mis ojos y triste mi corazón, cuando Janto y Balio ven morir a Patroclo (disfrazado de Aquiles) a manos de Héctor, y entonces estos caballitos lloran. Los versos proclaman también que Zeus Cronión sintió compasión por ellos al verlos llorar.

Portada de La Ilíada, Editorial Panamericana.

La Ilíada, nos presenta cómo el destino está trazado y no se puede escapar de él, aún con intervención de los dioses. Por otra parte, los pretextos no faltan en toda historia por cumplirse, esta vez fue Helena, quien fue raptada por Paris a su esposo Menelao; o la cólera de Aquiles, desatada por otra mujer: Briseida; quien es robada por Agamenón. ¡Y adelante La Ilíada!

Ahí está pues, el deseo de la conquista del territorio, la apropiación de las riquezas y el ejercicio del poder en la antigua Grecia.

Y de últimas, mis frases favoritas de la obra:

* "Quien a los dioses obedece, es por ellos muy atendido".

* "El mejor agüero es este: combatir por la patria".

* "Los dioses destinaron a los míseros mortales a vivir en la tristeza".

* "Gran fuerza tiene la exhortación de un compañero".


Por: Maricel Garzón De Las Salas.


domingo, 29 de julio de 2018

Lectura: Ensayo sobre la lucidez, de José Saramago.

¡Le jour de gloire est arrivé!

Cuando quise leer Ensayo sobre la ceguera, hice unas consultas acerca de la obra de Saramago, que por cierto, no deja de sorprenderme su forma de abordar la realidad con el pretexto de la metáfora, que si bien, sus narraciones tienden a la distopía, no dejan el aperitivo literario: la ficción puede ser la realidad.

Es así que, aquella obra me lleva a la siguiente, Ensayo sobre la lucidez, una continuación de  Ensayo sobre la ceguera, pues se desarrolla en el mismo espacio y existe conexión de personajes y sucesos entre una y la otra.


Portada del libro Ensayo sobre la lucidez, de José Saramago. Penguin Random House Grupo Editorial.


Ensayo sobre la lucidez me dejó estupefacta, porque de forma cruda recuerda que la vida cuando se trata de intereses políticos, no brinda finales felices a quienes alteran o disertan de aquellos.

Lo contrario a la ceguera es la lucidez, pues bien, que los habitantes de este país, que hace cuatro años estuvieron ciegos, ahora se encuentran más lucidos que nunca. Consecuentemente, cambia la historia, pues se comprende el poder de ejercer el voto en blanco, que sin más, estremece la base de toda la estructura política de una nación.

La obra deja entrever los deseos de poder y todo cuánto se hace por mantenerlo. Maquiavelo expresó: "El fin justifica los medios". Intereses políticos, fuerza de mando y prolongación de una autoridad desmedida que busca el "beneficio de la población", incurriendo en todos los ámbitos del bienestar social, traduce burocracia, show y contentillo.

Ad portas de una elección presidencial, cuando todos han vivido las inconveniencias o mejor, las incompetencias gubernamentales, se elige ser libre porque no se quiere recibir más de lo mismo.

Los gobernantes se creen indispensables, bien saben usar la retórica y mejor aún, la acción para persuadir, amedrantar, dramatizar, acomodar, combatir, maquillar, desaparecer, reajustar, redimirse, acusar, recriminar y engañar.

Saramago nos mostró que una ciudad sin gobierno es posible, una economía que se autorregula con su propia fuerza de trabajo, unos ciudadanos practicantes de valores, unas conciencias que no están en venta.

Magnífica labor la del comisario y de aquellos funcionarios de ojos abiertos a la luz de la justicia.

Finalmente, mis tres frases favoritas del libro son:

- "Es regla invariable del poder que resulta mejor cortar las cabezas antes de que comiencen a pensar, ya que después puede ser demasiado tarde".

- "El voto en blanco puede ser apreciado como una manifestación de lucidez por parte de quien lo ha usado".

- "Los momentos perfectos, sobre todo cuando rozan lo sublime, tienen el gravísimo contra de su corta duración".


Por: Maricel Garzón De Las Salas







martes, 8 de mayo de 2018

Lectura: Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago.

Todos tenemos nuestra lista de libros por leer, bueno, al menos quienes somos ansiosos por la lectura y siempre queremos más. Pues bien, Ensayo sobre la ceguera tuvo un lugar en la lista de espera y ya es deseo cumplido.

Desde el primer momento, ingresé en una ciudad cualquiera para encontrar personas de vidas ajenas. Aquí no importan los nombres ni los apellidos, aquí todos somos iguales, seres humanos haciendo hasta lo imposible por sobrevivir, porque a fin de cuentas, los infortunios no distinguen oficios ni estatus.

Abrir el libro Ensayo sobre la ceguera, fue dar reproducir a una película de suspenso... En un día normal, la gente y el tráfico convergen en el afán. el semáforo cambia verde, embrague y acelerador en marcha, de repente, un automóvil no avanza, ¿qué pasa?. el caos vehicular estalla de impaciencia, ¡un momento!, el conductor de este automóvil se ha quedado ciego, sí, así no más, está ciego, el mundo se le ha desaparecido en un destello de luz.

La "ceguera blanca", es la extraña patología que padecen los habitantes de esta ciudad distópica, excepto la esposa del médico, todos han quedado ciegos.

Escena de la esposa del médico guiando a su grupo. Película A ciegas, dirigida por Fernando Meirelles (2008).


Un personaje, curiosamente no queda ciego, ¿por qué? Pues a mi parecer, esta mujer representa la lucidez espiritual e intelectual, aquella que en medio de cualquier situación busca soluciones, es capaz de trazar el camino y guiar por éste a quienes desventurados lo necesiten.

Saramago, nos expone una "ceguera blanca", una excesiva luz que ciega. No son las tinieblas las que atormentan a los ciegos, sino la luminosidad. La gente cree saberlo todo, vivir apenas lo adecuado, ser feliz en los placeres, la gente cree verse bien y se engrandecen en su vanidad, pero todo eso no es más que ignorancia y banalidad.

"Estoy de paso, había dicho el escritor, y éstas eran las señales que iba dejando, al pasar", pues a saber, apenas somos nada en el tiempo y en el espacio, personas que buscamos la supervivencia en un mundo lleno de adversidades: abandono estatal, represalia militar, enfermedades, delincuencia, egoísmo, hambre, desorden, suciedad, muerte, avaricia... No es ningún secreto, esto no es un paraíso. Todos los días nos despertamos para luchar.

Portada del libro Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago. Editorial: Punto de lectura.


Este libro es atrapante de principio a fin, el sorprendente mundo descrito por Saramago no discrepa mucho del que vivimos, un lugar lleno de ciegos, seres humanos conformistas que se hacen los que no ven. Todo está "bien" aunque todo esté mal, pero además de ciegos, están mudos, sordos e inmóviles, pues todo pasa y nada pasa, paradójicamente.

Tal vez, en alguna ocasión: abramos los ojos para ver la realidad y actuar en concordancia con el bien común.

A continuación, dejaré mis tres frases favoritas del libro:

* "Contentarse con lo que uno va teniendo es lo más natural cuando se está ciego".

* "Abramos los ojos. Es una gran verdad eso de que el peor ciego es el que no quiere ver".

* "Un día, cuando comprendamos que nada bueno y útil podemos hacer por el mundo, deberíamos tener el valor de salir simplemente de la vida".

Ah, y una frase adicional: "El miedo nos mantendrá ciegos".


Maricel Garzón De Las Salas.

lunes, 22 de febrero de 2016

Lectura: El túnel, de Ernesto Sábato.

Después de un tiempo volví a leer El túnel, y es que no está de más fijarse en detalles que se pasaron por alto alguna vez. Por ejemplo, la primera vez que leí esta obra, siendo María la indiscutible víctima en la historia, ahora un poco más centrada —o menos—, considero un poco a Juan Pablo.

Juan Pablo Castel es un hombre perturbado por mantener el orden de las ideas y la constante búsqueda de explicación a todo. Es obsesivo, detallista, calculador, decidido; una vez concibe una idea, pretende realizarla metódicamente. Su aversión a la humanidad y timidez le han mantenido en soledad. Juan Pablo es un personaje maniático a las explicaciones y al método, claramente su actitud es fuera de lo común, indaga con insistencia en las causas de las palabras y de los sucesos, fantasea en múltiples variantes el futuro y se muestra muy impaciente ante cualquier imprevisto. Su obsesión por María, le lleva a idealizarla solo suya al punto de acosarla.

Pues bien, María es contraste entre sutileza e insensatez. Es consciente del mal que puede causar y advierte sobre éste. María me inspira osadía, no invita a seguir pero tampoco cierra la puerta. Sabe quién es, qué callar y cuándo huir. María es un golpe de vuelo al ensueño, pero también a la realidad cuando se muestra como ese ser libre.

Ahora bien, en cuanto a la escritura de la historia, vale la pena tener en cuenta que el autor del crimen es un hombre incomprendido y se retrata como el protagonista porque le es más noble justificar sus pensamientos y sus actos desde su orgullo. Apropiarse de la versión de los hechos le da fuerza a su relato, además conserva la esperanza de ser entendido, aunque sea por una persona.

Por otra parte, aparece la ventanita (detalle en un cuadro) como un simple pretexto de Castel para conseguir la atención de María. En realidad, Juan Pablo sumido en su incomprensión y ansiosa soledad dejó el anzuelo dispuesto al pez, su “escena esencial” en Maternidad. Juan Pablo nunca tuvo suerte con las mujeres por causa de su timidez, la cual le impedía si quiera iniciar una conversación y la mirada fija de María puesta en la ventanita durante tanto tiempo le supuso tener lo que no había encontrado en alguien: amor y comprensión.

¡Castel no necesitaba el significado de la ventanita, necesitaba a María! Ella era grandeza y alivio a sus vacíos emocionales y como hombre metódico estructuró todo su pensamiento tras una ilusión; una forma de autoengaño. María como un objetivo a alcanzar y que le animaba a continuar diligentemente.

Juan Pablo toma la decisión de asesinar a María no por la infidelidad, sino porque la responsabiliza de no cumplir con la imagen idealizada que había construido de ella. De modo que, entre la ira, la impaciencia, los celos, el fallo de sus cálculos más emocionales que razonables, halla en María la culpable de su infortunado autoengaño. Confundido y obsesionado busca acabar con la raíz de su distorsionada realidad: María.

La ponencia de este libro, la compartí a mis compañeros de lecturas y debates del grupo Somos lectores en la Cinemateca de El Socorro. De allí, expongo la réplica de Jefferson Martínez respecto a la actitud de Castel: "Es una actitud normal, en nuestro contexto, teniendo en cuenta que Juan representa la incapacidad del individuo por poseer al otro. Me refiero a que representa el deseo de posesión. En cada individuo hay un deseo de poseer al otro, en el amor sucede algo similar, hay un sentimiento de posesión, y luego de frustración por no poseer al otro individuo; en este sentido resulta, admisible su actitud".

Escena de Castel y María en la Recoleta. Película El túnel, dirigida por Antonio Drove (1987).
En El túnel cada uno jugó a lo que quiso. María a sobrellevar relaciones de manera intrépida. Juan Pablo, por su parte, a idealizar profundamente a la única mujer que podía entenderlo. Pero sea como haya sido, Castel al igual que Allende, Richard, Hunter (primo de Allende), fue un cautivo ante los encantos de María Iribarne. Al final, Juan Pablo carga con el recuerdo y el castigo.

Por último, posteo algunas frases de las tantas que por puro gusto subrayé en el libro:

*** "La frase 'todo tiempo pasado fue mejor' no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que —felizmente— la gente las echa al olvido".

*** "Pienso ahora hasta qué punto el amor enceguece y qué mágico poder de transformación tiene. ¡La hermosura del mundo! ¡Si es para morirse de risa!"

*** "A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil".


*** "En todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío. El túnel en el que había transcurrido, mi infancia, mi juventud, toda mi vida".

Lectura: Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón, de Albalucía Ángel.

Hace unos días visité Pereira, la ciudad natal de Albalucía Ángel, pensé en eso mientras estuve en su parque principal y fue bonito :) Tenía...