lunes, 22 de febrero de 2016

Lectura: El túnel, de Ernesto Sábato.

Después de un tiempo volví a leer El túnel, y es que no está de más fijarse en detalles que se pasaron por alto alguna vez. Por ejemplo, la primera vez que leí esta obra, siendo María la indiscutible víctima en la historia, ahora un poco más centrada —o menos—, considero un poco a Juan Pablo.

Juan Pablo Castel es un hombre perturbado por mantener el orden de las ideas y la constante búsqueda de explicación a todo. Es obsesivo, detallista, calculador, decidido; una vez concibe una idea, pretende realizarla metódicamente. Su aversión a la humanidad y timidez le han mantenido en soledad. Juan Pablo es un personaje maniático a las explicaciones y al método, claramente su actitud es fuera de lo común, indaga con insistencia en las causas de las palabras y de los sucesos, fantasea en múltiples variantes el futuro y se muestra muy impaciente ante cualquier imprevisto. Su obsesión por María, le lleva a idealizarla solo suya al punto de acosarla.

Pues bien, María es contraste entre sutileza e insensatez. Es consciente del mal que puede causar y advierte sobre éste. María me inspira osadía, no invita a seguir pero tampoco cierra la puerta. Sabe quién es, qué callar y cuándo huir. María es un golpe de vuelo al ensueño, pero también a la realidad cuando se muestra como ese ser libre.

Ahora bien, en cuanto a la escritura de la historia, vale la pena tener en cuenta que el autor del crimen es un hombre incomprendido y se retrata como el protagonista porque le es más noble justificar sus pensamientos y sus actos desde su orgullo. Apropiarse de la versión de los hechos le da fuerza a su relato, además conserva la esperanza de ser entendido, aunque sea por una persona.

Por otra parte, aparece la ventanita (detalle en un cuadro) como un simple pretexto de Castel para conseguir la atención de María. En realidad, Juan Pablo sumido en su incomprensión y ansiosa soledad dejó el anzuelo dispuesto al pez, su “escena esencial” en Maternidad. Juan Pablo nunca tuvo suerte con las mujeres por causa de su timidez, la cual le impedía si quiera iniciar una conversación y la mirada fija de María puesta en la ventanita durante tanto tiempo le supuso tener lo que no había encontrado en alguien: amor y comprensión.

¡Castel no necesitaba el significado de la ventanita, necesitaba a María! Ella era grandeza y alivio a sus vacíos emocionales y como hombre metódico estructuró todo su pensamiento tras una ilusión; una forma de autoengaño. María como un objetivo a alcanzar y que le animaba a continuar diligentemente.

Juan Pablo toma la decisión de asesinar a María no por la infidelidad, sino porque la responsabiliza de no cumplir con la imagen idealizada que había construido de ella. De modo que, entre la ira, la impaciencia, los celos, el fallo de sus cálculos más emocionales que razonables, halla en María la culpable de su infortunado autoengaño. Confundido y obsesionado busca acabar con la raíz de su distorsionada realidad: María.

La ponencia de este libro, la compartí a mis compañeros de lecturas y debates del grupo Somos lectores en la Cinemateca de El Socorro. De allí, expongo la réplica de Jefferson Martínez respecto a la actitud de Castel: "Es una actitud normal, en nuestro contexto, teniendo en cuenta que Juan representa la incapacidad del individuo por poseer al otro. Me refiero a que representa el deseo de posesión. En cada individuo hay un deseo de poseer al otro, en el amor sucede algo similar, hay un sentimiento de posesión, y luego de frustración por no poseer al otro individuo; en este sentido resulta, admisible su actitud".

Escena de Castel y María en la Recoleta. Película El túnel, dirigida por Antonio Drove (1987).
En El túnel cada uno jugó a lo que quiso. María a sobrellevar relaciones de manera intrépida. Juan Pablo, por su parte, a idealizar profundamente a la única mujer que podía entenderlo. Pero sea como haya sido, Castel al igual que Allende, Richard, Hunter (primo de Allende), fue un cautivo ante los encantos de María Iribarne. Al final, Juan Pablo carga con el recuerdo y el castigo.

Por último, posteo algunas frases de las tantas que por puro gusto subrayé en el libro:

*** "La frase 'todo tiempo pasado fue mejor' no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que —felizmente— la gente las echa al olvido".

*** "Pienso ahora hasta qué punto el amor enceguece y qué mágico poder de transformación tiene. ¡La hermosura del mundo! ¡Si es para morirse de risa!"

*** "A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil".


*** "En todo casa había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío. El túnel en el que había transcurrido, mi infancia, mi juventud, toda mi vida".

Lectura: Las Bacantes, de Eurípides.

Las bacantes , también llamadas las báquides, hace referencia a aquellas mujeres seguidoras y adoradoras de Baco , dios del vino, el éxtasis...